Un ejemplo hipotético para mostrar el método de trabajo: cómo se analiza una causa desde los tres roles del proceso penal.
Personal policial es alertado por una alarma en un comercio cerrado. Al llegar, encuentra una ventana trasera forzada y a una persona dentro del local, con mercadería en una mochila, que es detenida en el lugar. No hay testigos del momento exacto del ingreso ni registro de cámaras de seguridad (no funcionaban esa noche). Se secuestra la mercadería y una herramienta. Ante la policía, y sin abogado presente, la persona detenida dice espontáneamente que "la puerta ya estaba abierta".
Se apoya en la flagrancia — la persona fue hallada en el lugar con la mercadería — como prueba directa de autoría. Debe definir la calificación legal (¿hurto agravado o robo?) según cómo se interprete la forma en que se venció la ventana, y busca sostener la calificación más gravosa que la prueba permita.
Antes de mirar el fondo, debe resolver una cuestión previa: si la manifestación hecha sin abogado presente puede usarse como prueba. Después, define entre las dos calificaciones legales posibles, porque de eso depende la escala penal aplicable y qué alternativas (como la probation) podrían evaluarse más adelante.
Plantea la exclusión de la manifestación espontánea por falta de asistencia letrada (art. 18 CN). Sostiene la calificación más benigna disponible, señala que no hubo violencia sobre personas, y marca los vacíos probatorios: sin cámaras, sin testigos del ingreso.
Es el punto más sensible del caso: si se plantea con éxito su exclusión, cambia lo que la acusación puede probar directamente.
La calificación legal no es automática: depende de cómo se interprete el modo en que se venció la ventana, y de eso depende la escala penal aplicable.
Sin cámaras funcionando ni testigos del ingreso, hay aspectos del hecho que no quedan acreditados de forma directa.